Compasión y autocompasión: de tradición a terapia psicológica
¿Qué entendemos por compasión?
En español, la palabra compasión se entiende como lástima del que sufre y una sensación de encontrarse mejor que esa persona. Sin embargo, en psicología contemplativa el término compasión se refiere a un constructo que todos podemos experimentar: el entendimiento del sufrimiento y la toma de acciones para reducirlo, sea propio o de otro.
El psicólogo Paul Gilbert, creador de la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), la define así:
“La profunda conciencia del sufrimiento de uno mismo y de otros seres, junto con el deseo de ayudar a evitarlo.” — Paul Gilbert
El modelo de Kristin Neff: tres pilares de la compasión
Otro modelo de compasión muy utilizado es el de la psicóloga Kristin Neff, basado en tres pilares que llevan a la compasión.
1. Mindfulness o atención plena
El primer pilar es el Mindfulness o atención plena (sati): focalizarse y captar el sufrimiento sin juicios ni críticas.
Hay que evitar la sobreidentificación, dado que podría llevar a la fatiga por empatía y, con ello, reducirse la probabilidad de realizar acciones compasivas. Situación muy común en el Síndrome de Burnout.
Una historia del maestro Zen Bankei Yotaku (1622–1693) encarna la práctica a adoptar ante el sufrimiento:
Los discípulos de Bankei acudían a sus retiros de todas las regiones de Japón. En uno de ellos, varios miembros observaron a otro robar en el templo. Inmediatamente denunciaron los hechos, pero el maestro no reaccionó. Días más tarde volvieron a descubrir al compañero robando. Los discípulos escribieron una carta para que Bankei expulsara al ladrón, o se marcharían del retiro.
Este leyó la nota, convocó una reunión con todos los practicantes y les dijo: “Sabios sois, al conocer el bien y el mal. Vosotros podéis estudiar la doctrina donde prefiráis, pero este pobre hermano ni siquiera sabe distinguir lo bueno de lo malo. Y si no lo enseño, ¿quién lo hará?“
2. Humanidad compartida
El segundo pilar es la humanidad compartida: tomar conciencia de que el sufrimiento forma parte de la vida y que todos los seres pasamos por él.
3. Autocompasión
El tercer pilar es la autocompasión: no olvidar reducir nuestro propio sufrimiento, clave para la gestión del desgaste por empatía y para poder aplicar compasión al mundo que nos rodea.
De Oriente a Occidente: tradiciones y diferencias culturales
Las terapias basadas en la compasión (Karuna) y en Mindfulness provienen de las tradiciones budistas. Una de las cosas que más sorprendió al Dalai Lama y a los monjes budistas en sus primeros viajes a Occidente fue la dificultad para aliviar el propio sufrimiento o ser bondadosos con nosotros mismos. El asombro venía porque en Oriente esto se da por hecho y allí el problema se da en generar amor hacia los demás.
Y eso que las tradiciones cristianas tienen citas claras de autocompasión, como la de “Amar al prójimo como a ti mismo”.
Existen diferencias importantes en la percepción del concepto según el lado del planeta en el que uno se encuentre:
- En Occidente, la compasión y la pena se confunden y se solapan, sin llevar necesariamente al sujeto a desear aliviar el sufrimiento. Además, puede facilitar una falsa sensación de superioridad al interpretar el rol de individuo diferente del otro que sufre.
- En Oriente, la compasión se vive como una fuente de alegría y valentía ante las adversidades.
En Occidente resulta muy difícil esta actitud porque culturalmente se nos ha enseñado a que, si alguien sufre, por empatía debemos sentirnos tristes. Pero en el budismo, el deseo de liberar el sufrimiento ajeno o propio es un ejercicio que aporta bienestar.
De la misma manera, tradiciones budistas y chamánicas advierten del error de confundir la autocompasión con importancia personal, narcisismo o falta de empatía por los demás.
Compasión vs. empatía: lo que dice la neurociencia
Para finalizar, existen diferencias importantes entre compasión y empatía. Ya hemos mencionado que la empatía puede llevar a la sobreidentificación con la emoción percibida: si él está triste, yo estoy triste; si ella está agotada, yo siento agotamiento.
La neurociencia ha descubierto que las áreas cerebrales y redes neuronales que modulan la empatía son distintas de las que activan la compasión. Esta última activa áreas relacionadas con la acción y el amor.
La empatía ante el sufrimiento genera una experiencia desagradable que a veces satura los recursos emocionales. En cambio, los estados compasivos no inducen Síndrome de Burnout y es una terapia adecuada tanto para prevenirlo como para tratarlo.
“Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión.” — Dalai Lama
Referencias
- Gilbert, P. (2010). Compassion focused therapy: Distinctive features. Routledge.
- Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85–101.
- Klimecki, O. M., Leiberg, S., Ricard, M., & Singer, T. (2014). Differential pattern of functional brain plasticity after compassion and empathy training. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 9(6), 873–879.
¿Necesitas ayuda profesional?
Si te identificas con lo que has leído, da el primer paso. Estamos aquí para ayudarte.
Reservar 1.ª sesión